Buenas. Soy un estudiante de 1º del Grado en Historia. La historia contemporánea no es mi fuerte, nunca me ha atraído mucho, pero lo que más me ha atraído de ésta han sido los cambios políticos y sistemáticos que han habido, y las nuevas teorías políticas que han surgido: populismo, socialismo, comunismo, capitalismo... Admiro a gente como Simón Bolívar, Ernesto Che Guevara, Martin Luther King, Malcolm X... más que nada por su acción liberadora, lejos de las cosas malas que hayan podido hacer algunos de ellos, cosas que, sin embargo, también conviene saberlas. No soy un gran teórico ni pretendo tener una ideología definida. Digo todo esto para que se entienda lo que voy a exponer a continuación.
Como estudiante de Historia he tenido la suerte de conocer los cambios políticos a lo largo de la historia del hombre, los tipos de gobiernos que han regido la vida del ser humano, las sociedades... Pero puede que sean en lo últimos siglos donde más cambios sociales se han dado en el mundo con las independencias de las colonias, la lucha por las libertades, por una sociedad más justa; aunque en ciertos casos, todos prácticamente, al final la cosa ha salido rana... Pero esto es lo que nos tiene que servir de ejemplo, para no desentendernos una vez conquistada la cumbre.
Es especialmente relevante, a mí forma de entender las cosas, el caso de la ONU y su antecesor, la Sociedad de Naciones: se elaboró como un organismo mundial para mantener la paz, el orden y la justicia, y años después vemos como se impone la ideología dominante: la de EEUU. Abrid los ojos, no pretendo ir en contra de EEUU, pero es lo que hay: las decisiones del G8, G20... giran entorno a la opinión de EEUU, y si no se opina como él, mal vamos. ¿Y por qué el G20 y el G8? ¿Por qué los países más ricos imponen sus decisiones a los más pobres? Se supone que la ONU pretende el consenso entre paises, no la alineación en uno u otro bando.
Pero centrándome en España, aquí siempre hemos sido especiales. Llegamos a ser una potencia mundial hace unos cuantos siglos, y por culpa de políticos corruptos que han gobernado durante años este país, estamos donde estamos. Sólo nos hemos revelado en contadas ocasiones, una de ellas cuando Francia nos invadió allá por el s. XIX. Menos mal. Pero a parte de eso, poco más. Los cambios políticos de finales del siglo XIX, los caciquismos, las elecciones amañadas... Nada, España ha seguido expectante mientras sus políticos se peleaban por repartirse el botín. 40 años de dictadura que nos quitaron todas las libertades, pero finalmente las recuperamos. Y aún así, todo este tiempo hemos seguido expectantes. Hasta este domingo 15 de mayo. Este domingo 15 de mayo, yo, con 18 años de vida, he visto como el pueblo se levantaba contra sus políticos de forma pacífica. He llegado a creer que un cambio es posible.
Siempre he estado acostumbrado a ver revoluciones en la televisión, entre otras muchas cosas. Revoluciones que no me tocaban de cerca. Revoluciones en países de África, de Sudamérica, pero estaban muy lejos y puede que por eso no llegase a captar las razones o su importancia.
Ahora es cuando he visto que España, un país como otro cualquiera, un país desarrollado, ha dicho basta. Sinceramente no creía que fuese a pasar. Y ahora que he visto a estudiantes, abogados, parados trabajar unidos he dicho: Esto no puede acabar un 22 de mayo. Y es así, este domingo no podemos dejar que esto acabe. Debemos demostrarles a los políticos que el poder no lo tienen ellos, sino nosotros, que ellos sólo están ahí para representarnos y llevarnos por el buen camino, y no abusar de nosotros. No quiero una revolución permanente. Quiero que cuando un político corrupto salga en la tele, la gente reaccione para que deje de chupar del bote.
Me gustaría que esto no se quedase en un mero párrafo en un libro de Historia de dentro de unos años, sino que se dijese que, gracias al domingo 15 de mayo, comenzó una nueva era, una era de justicia política.
Esta es mi opinión. La opinión de un estudiante que ha visto en esta #spanishrevolution una oportunidad para el cambio político. Que esto sea una mera anécdota o el principio de algo grande ya no depende de mí, depende de nosotros.
Buenas noches, y ánimo a todos los indignados de parte de un indignado.

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