Bombas atómicas de
Hiroshima y Nagasaki
A continuación os dejo un trabajo que hice para una de las asignaturas de la carrera, espero que os guste, y no tengáis reparo en comentar. Que lo disfrutéis.
Puede que uno de los acontecimientos más significativos y destacables del siglo XX fuese la Segunda Guerra Mundial por todo el enfrentamiento y trasfondo ético, ideológico y político que hay detrás. Sin lugar a dudas, podríamos analizar la Segunda Guerra Mundial desde muchos puntos de vista, analizar sus causas, consecuencias, su desarrollo, el punto de vista de uno y otro bando... Pero no. Lo que vamos a hacer es analizar un punto concreto de este cruento enfrentamiento: el lanzamiento de las bombas atómicas sobre las poblaciones de Hiroshima y Nagasaki. Pero no analizaremos todo lo que está detrás de esta parte de la guerra, sino cuando se desarrollan los hechos, el plan estratégico y, sobretodo, sus consecuencias sobre las poblaciones japonesas y sobre Japón.
Pese a que la guerra en Europa ya había acabado, la guerra en el Pacífico entre Estados Unidos y Japón continuaba y su fin no se vislumbraba en el horizonte. Debido a esto Estados Unidos decidió utilizar su arma secreta: las bombas atómicas resultado de un plan estratégico secreto llamado Proyecto Manhattan. Con este lanzamiento pretendía acabar de manera rápida con la guerra, ahorrando miles de vidas de ambos bandos. Pero aún debían decidir donde lanzar las bombas. Las opciones eran las ciudades de: Hiroshima, pues tenía un puerto de importancia para el tráfico marítimo y la sede del cuartel general del II Ejército y del Ejército Regional, además de que el área industrial estaba muy desarrollada y todavía no había sido atacada; Kokura, por poseer una de las fábricas más importantes del país; Niigata por ser un puerto de importancia y por su gran capacidad industrial; y Nagasaki por ser un gran centro industrial con un puerto de interés militar. Finalmente se decidió atacar, por orden de prioridad, Hiroshima, Kokura y Nagasaki, aunque se terminaría bombardeando Hiroshima y Nagasaki el 6 y el 9 de agosto respectivamente al no poder bombardear Kokura por inclemencias del tiempo.
Aunque la primera bomba, bautizada con el nombre de Little Boy y lanzada desde el bombardero B-29 Enola Gay, no tuvo el efecto que Estados Unidos deseaba sobre Japón, la segunda bomba, apodada Fat Man y lanzada por el bombardero B-29 Bockscar sobre Nagasaki, les dio la victoria a los estadounidenses al declarar el emperador Hirohito que Japón ya no estaba en guerra. Pero si bien siempre se ha dicho que las bombas provocaron la rendición japonesa, también se argumenta que el enfrentamiento entre japoneses y soviéticos en la batalla de Manchuria fue la causante de la rendición, aunque esto es otra historia.
Los efectos de ambas bombas pueden resumirse con las palabras “muerte” y “destrucción”, casi a partes iguales. Por un lado, la bomba Little Boy lanzada sobre Hiroshima explotó a 600 metros de altura, elevando la temperatura a más de un millón de grados, cosa que incendió el aire y que se extendió en un radio de 1'6 kilometros, destruyendo edificios y matando instantaneamente a 80.000 miles de personas, aunque el radio de destrucción sería de unos 11 kilometros. Esta cifra de muertos aumentaría, pues tras la explosión, empezó a llover a los treinta minutos una lluvia negra llena de hollín, polvo y sustancias altamente radioactivas que algunos supervivientes bebieron por la sed que les provocó el despertar rodeados de llamas. La cifra de muertos en los días siguientes aumentaría hasta 140.000 aproximadamente, muriendo debido a una enfermedad horrenda que, junto a las graves quemaduras que tenían muchos, prolongó su angustia varios días. Pero no solo murieron aquellos que se encontraban en Hiroshima, sino también soldados y médicos que fueron a ayudar a las víctimas, debido a la exposición radioactiva a la que se sometieron.
Por otro lado, la bomba Fat Man sería lanzada sobre Nagasaki el 9 de agosto de 1945, tres días después que la de Hiroshima, y pese a que tenía una potencia mucho mayor que la Little Boy, su huella de destrucción fue mucho menor debido a la topografía de Nagasaki. No obstante, 40.000 personas murieron en este ataque y unas 20.000 resultaron heridas, de las cuales miles morirían en los días siguientes a causa de las quemaduras, el envenenamiento y la radiación residual, al igual que médicos y soldados que, como hicieran en Hiroshima, fueran ayudar a la víctimas. Además, algunos heridos de Hiroshima se refugiaron en Nagasaki, y si lograron sobrevivir a la explosión de Hiroshima, se hace difícil creer que, con las heridas y en el estado en que se encontraban, lograsen sobrevivir a esta segunda bomba, y si lo lograron, esta vez morirían con total seguridad en los días posteriores.
Ambas ciudades fueron reconstruidas con los años y actualmente las pocas pruebas palpables que hay de los bombardeos son algunos edificios que se dejaron intactos en memoria o nuevas construcciones con los mismos fines. Sin embargo, ambas ciudades poseen una alta actividad radioactiva, debido a las bombas, que difícilmente desaparecerá, pues deberán pasar miles de años para que la radiación desaparezca y aún así puede quedar alguna huella. De hecho, ejemplos de la radiación que a día de hoy asola estas ciudad son las malformaciones que sufren ciertas personas que habitan estos lugares, además de malformaciones en recién nacidos
Para terminar, mi opinión es que debo reconocer que, como estudiante de Historia, este suceso es uno de los más importantes del siglo XX por todo lo explicado anteriormente, además de por ser un avance científico relevante como es la utilización de la energía nuclear, aunque sea con fines bélicos, y por lo que supuso más tarde para el mundo, ya que a partir de estas bombas se ha asentado la idea de que aquel país con armas nucleares tiene un poder bélico muy grande, cosa que es cierta, aunque no por ello debe de estar al margen de la justicia.
Sin embargo, a la vez que reconozco la importancia de lo sucedido, me impresiona que se matase a un número tan alto de civiles sin más razón que la de destruir unas bases militares que estaban en esas ciudades, y no solo eso, pues además de una muerte rápida para muchas personas, para otras muchas fue una experiencia horrible que consistió no solo en sobrevivir al bombardeo y despertar en un auténtico infierno, sino el ver personas carbonizadas y el agonizar durante días, sufriendo una enfermedad espantosa llena de síntomas desagradables. Ni que decir de las malformaciones que sufrieron los habitantes tanto momentáneos como posteriores de Hiroshima y Nagasaki, teniendo que pagar un plato que ellos no rompieron.
En conclusión, este hecho es de los más relevantes en la historia contemporánea al colocar a Estados Unidos como la potencia bélica mundial, pero eso no les da derecho a destruir ciudades enteras y matar a miles de civiles, y sin ser después juzgados por ello, pasando página como si nada hubiera pasado. Además, la huella que han dejado en esas ciudades permanecerá miles de años hasta que ambas puedan recuperarse por completo. Puede que un juicio a Estados Unidos sobre este acto no devuelva la normalidad a las tierras de estas ciudades ni las víctimas a sus familiares, pero al menos se demostraría que en la guerra no todo vale y que ningún país está al margen de la justicia por mucha potencia bélica o económica que sea y tenga.
